Psicología infanto-juvenil en Barcelona

Acompañamos a niños y adolescentes en sus dificultades emocionales, conductuales, sociales y de relación, en coordinación con la familia y, cuando hace falta, con la escuela.

Despacho de psicología infanto-juvenil con mesa de trabajo y luz cálida

Señales de que tu hijo o hija puede necesitar apoyo

Algunas dificultades emocionales o de conducta forman parte del crecimiento. Otras, cuando se mantienen en el tiempo o afectan al día a día, conviene atenderlas pronto. Estas son algunas de las señales que más nos llevan a familias a consultar.

  • Cambios de comportamiento que no entendéis, como irritabilidad sostenida, aislamiento, llanto frecuente o miedos nuevos.
  • Ansiedad ante el colegio, los exámenes, las situaciones sociales o la separación de los padres.
  • Tristeza persistente, pérdida de interés en lo que antes disfrutaba o baja autoestima.
  • Problemas para regular las emociones, con rabietas desproporcionadas para la edad y conductas agresivas o explosivas.
  • Dificultades sociales para hacer amigos, integrarse en grupo o gestionar conflictos.
  • Síntomas físicos sin causa médica, como dolores de barriga, dolores de cabeza y alteraciones del sueño o del apetito.
  • Acontecimientos vitales difíciles como separación, duelo, mudanza, llegada de un hermano o problemas en casa.
  • Conductas que os preocupan, como autolesiones, comportamientos compulsivos y retraimiento extremo.

Si lo que ocurre en casa no encaja exactamente con esta lista pero os preocupa, escribidnos igualmente. Una primera visita sirve precisamente para entender qué está pasando y orientaros sobre el siguiente paso.

Pedir ayuda no es etiquetar a tu hijo o hija

Muchas familias llegan a la primera visita con una preocupación que llevan meses, a veces años, dándole vueltas. Y casi siempre con un miedo de fondo, que llevar a su hijo al psicólogo signifique colgarle una etiqueta, hacerle sentir diferente o convertir un mal momento en algo más grave de lo que es.

Nuestra forma de trabajar parte exactamente de lo contrario. La primera visita no es un diagnóstico, es una conversación para entender qué está ocurriendo. La mayoría de las veces lo que detectamos es un momento difícil que necesita acompañamiento durante un tiempo, no una etiqueta. Cuando sí hay un perfil que conviene evaluar formalmente (TDAH, TEA, dificultades de aprendizaje, ansiedad clínica), os lo explicamos con claridad, os mostramos para qué sirve y vosotros decidís si seguir adelante.

El objetivo no es definir lo que un niño es. Es entender qué necesita ahora para estar mejor.

Un proceso pensado para niños, adolescentes y sus familias

Trabajamos con un enfoque cognitivo-conductual integrador, adaptado a la edad y al perfil de cada caso. Cada intervención sigue una lógica común.

1

Primera visita con la familia

También necesitamos entender su entorno. Familia, escuela, etapa evolutiva, relaciones y momento vital.

2

Valoración

Cuando el caso lo necesita, hacemos una evaluación más a fondo, con pruebas estandarizadas, observación y entrevistas. Os devolvemos los resultados de forma comprensible y con orientación clara.

3

Intervención

Sesiones individuales con el niño o adolescente, adaptadas a su edad y a sus intereses. En edades tempranas trabajamos a través del juego; en adolescencia, a través de la conversación y de herramientas concretas para gestionar lo que les ocurre.

4

Acompañamiento a la familia

Otras veces será tan importante orientar a los padres. Revisar cómo se están poniendo límites, cómo se acompaña una emoción difícil o cómo responder ante una conducta que se repite.

5

Coordinación con la escuela

Cuando aporta al caso y con vuestro consentimiento, hablamos con tutores u orientadores. Lo que ocurre en clase es información valiosa, y la coherencia entre casa, centro y escuela acelera los procesos.

Acompañamos en cada etapa del desarrollo

De 3 a 11 años

Trabajamos a través del juego, el dibujo y herramientas adaptadas a la edad. Las dificultades emocionales en esta etapa rara vez se expresan con palabras. Aparecen en el comportamiento, en el cuerpo o en los vínculos.

De 12 a 14 años

Una etapa de cambios intensos en el cuerpo, las relaciones, el lugar en el grupo y la identidad. Acompañamos también a las familias, que muchas veces no saben cómo conectar con un hijo que ya no es niño pero todavía no es adolescente.

De 15 a 18 años

Espacio terapéutico individual y confidencial donde el adolescente pueda hablar de lo que le pasa con un adulto que no es su familia ni su profesor. Trabajamos con su autonomía como horizonte.

Un equipo especializado en infancia y adolescencia

La psicología infanto-juvenil en Psicoat la llevan psicólogas con formación específica en evaluación y tratamiento de niños y adolescentes, lideradas por Susana Beltrán, psicóloga clínica infanto-juvenil y directora del centro, con formación en el Hospital Clínic de Barcelona y especialidad en EMDR y Neurofeedback. Cuando el caso lo requiere, coordinamos con el resto del equipo, logopedia para la parte lingüística, psicopedagogía para la parte de aprendizaje, psiquiatría cuando hace falta una mirada médica.

Lo que más nos preguntan las familias

¿Hablamos del caso?

Contadnos brevemente qué os preocupa y os respondemos en menos de 24 horas laborables. La primera visita sirve para entender la situación y orientaros; no implica compromiso de continuar.